
Josefina Chang, directora de Protección y Promoción de la Mujer del Gobierno Provincial del Guayas, muestra en video el saludo de Luzmila Nicolalde, Viceprefecta antes de iniciar el evento en Posorja.
A propósito de conmemorase el pasado 25 de noviembre el DÍA DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER, la Prefectura del Guayas desarrolló un programa de concienciación en los cantones de la provincia.El plan es una iniciativa de la dirección de Protección y Promoción a la Mujer a cargo de la Viceprefectura del Gobierno Provincial del Guayas, presidida por Luzmila Nicolalde Cordero. Como parte de ello, desde el mes de octubre se inició un recorrido llevando a las comunidades guayasenses el seminario taller "No cierres los ojos no calles".
El seminario contó con la participación de gobiernos municipales y parroquiales a través de sus respectivos patronatos o direcciones de acción social, siendo su principal objetivo crear conciencia en las mujeres ecuatorianas sobre una de las problemáticas más agudas que enfrentan: la violencia de género.
Según la Encuesta ENDEMAIN (2004), en el país el 9,6% de mujeres entre los 15 y 49 años de edad ha sufrido violencia sexual en el transcurso de su vida, en la mayoría de los casos de parte de personas allegadas y conocidas (el 7,2% reportó alguna violación, el 3,7% reportó alguna situación de abuso sexual). De igual modo, entre las mujeres casadas o emparejadas, el 41% aseguró haber sufrido violencia psicológica y maltrato verba; el 31% violencia física y el 12% sexual. Menos de la mitad de las mujeres (46%) que reportaron violencia física y/o sexual de pareja durante el último año, buscó ayuda de alguna persona o institución.
De ahí la importancia de concienciar a la población, más aún cuando la violencia contra la mujer incide directamente en el logro de los objetivos de igualdad, desarrollo y paz, que impide su disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
En todas las sociedades, en mayor o menor medida, las mujeres y las niñas están sujetas a malos tratos de índole física, sexual y psicológica, sin distinción en cuanto a su nivel de ingresos, clase y cultura. La baja condición social y económica de la mujer puede ser tanto una causa como una consecuencia de la violencia de la que es víctima.