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Carnaval, marcado por aguaje y danos en franja costera del país PDF Imprimir E-Mail
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En la playa de Jambelí se colocan sacos con arena para frenar el paso del agua.

La inmensa playa de Jambelí ya no luce como tal.  Su extensión ha sido recortada, al igual que el número de turistas que antes la visitaban. No es para menos, las supuestas olas de 3 a 6 metros y el temor de un tsunami han espantado a los visitantes de este balneario, ubicado a 30 minutos de Puerto Bolívar y cuyo acceso se realiza en lanchas a motor que parten desde el puerto por $ 2,40 (ida y vuelta). 

Desde el 24 de julio del 2009 hasta el 3 de enero del 2010 (último registro) la isla Jambelí, perteneciente al Archipiélago de Jambelí, jurisdicción del cantón Santa Rosa en la provincia de El Oro, ha sufrido aguajes considerables que han deteriorado su infraestructura.  Un 80% del corredor peatonal  -hacia el lado sur- se ha perdido, inundando el sector de los comedores.  

La Secretaría de Gestión de Riesgo detalló, según un informe de la Evaluación de Análisis de Necesidades de Detección de Necesidades (EDAN), que los estragos que causaron los aguajes afectaron 5.000 metros de playa (incluidos 600 metros de malecón), 42 viviendas, así como daños relacionados con las tuberías de agua y postes de energía eléctrica.

Ante esto, el Concejo Cantonal de Santa Rosa resolvió hacer una petición de declaratoria de emergencia.  Así se transfirió a la Gobernación de El Oro 200 mil dólares y con especialistas de Corpecuador, el Colegio de Ingenieros de El Oro y un equipo multidisciplinario de técnicos que integran el Centro Provincial de Operaciones de Emergencia (COE) se empezó la construcción de un muro temporal, formado por sacos de arena, cosidos entre sí a manera de malla y protegidos por una red. 

Durante octubre y noviembre, los moradores fueron contratados para hacer esta barrera que permitió que los aguajes posteriores no deterioren más la infraestructura del sector, explica el tecnólogo Ángel Camacho, jefe de la Sala Situacional de la Provincia de El Oro.

“Estos funcionan como contención y han dado buenos resultados. El muro resiste porque fue creado a manera de escalinata, lo cual permite que cuando llega el agua afecte solo a las dos o tres primeras hileras. Estas se rompen por la fuerza del agua, pero son reemplazadas por nuevos sacos que evitan que las olas no golpean tanto al sector donde se ubican los moradores”, explica el funcionario.

Sin embargo, la Cámara de Turismo de El Oro no está de acuerdo con esta medida. “Lo ideal hubiese sido emplear geotubos  de 1 o 1,5 metros y cuyo costo es de 6’700.000 dólares. Usar costales no es la mejor alternativa porque estos constantemente se rompen, pero como no hay recursos para comprar lo que se propone hay que acatar la decisión del Gobierno Nacional, asevera el representante del gremio, Joel Mosquera Sánchez.

Aunque los aguajes son fenómenos naturales, algunos moradores del sector están convencidos de que Jambelí está más expuesta a los aguajes por la tala indiscriminada de manglar, producto de las camaroneras cercanas a la isla. “La ubicación geográfica de Jambelí no le favorece. No tener manglar en la parte frontal la hace vulnerable a los aguajes”, dice Camacho.

El miedo es un factor poco favorecedor para el turismo. Pero los habitantes de Jambelí  (unas 500 familias) saben que la playa no se ha perdido y que en caso de existir una emergencia mayor hay que tomar medidas para precautelar su integridad.

La erosión del sector costero sí ha afectado, pero aún se puede hacer turismo. En los comedores, cabañas y discotecas  la gente sigue trabajando y deseando que a las falsas noticias se las lleve el agua para que regrese el turismo, que ha bajado el 60% en comparación al año anterior, según datos de la Cámara de Turismo. 

Los moradores de la isla esperan los resultados del informe que proporcionará el estudio que la Espol realiza en la zona. De estos indicativos (que se conocerán en marzo, si las condiciones lo permiten) se adoptará la medida definitiva para salvaguardar lo que queda de la isla, considerada el primer atractivo de El Oro.

Mientras tanto, el aguaje y la temporada invernal afectan también a otras provincias costeras, como Santa Elena y Esmeraldas. En Manglarato, por ejemplo, la fuerza del agua causó daños en cinco viviendas. En Esmeraldas se afectaron negocios, viviendas y las playas de los cantones Muisne, Atacames, Esmeraldas y Río Verde terminaron llenas de palos y basura.

Mientras en Jambelí se espera para marzo el análisis definitivo que permita contrarrestar las fuertes olas que azotan a la isla, en Mompiche y Salinas  los habitantes están preocupados por el efecto invernal.

 
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