Otros estudios históricos aseguran que proviene del vocablo mochica "cholu" que significa joven o muchacho. La lengua mochica es originaria de la costa noroeste peruana. Es posible que los primeros conquistadores españoles que ingresaron a la costa norte del Perú para llamar a los jóvenes nativos usaron la palabra "cholu" que luego se castellanizó en cholo.
En nuestro país, el cholo es descendiente de las sociedades originarias de la costa. Es el habitante que se asienta a la orilla del mar, en las islas del Golfo de Guayaquil y los esteros de agua salada que se dedica primordialmente a la pesca y navegación. Es decir se refiere a pobladores del perfil costanero de la actuales provincias del Guayas, Santa Elena y Manabí que se dedican a la pesca y navegación.
Al cholo de Santa Elena de manera despectiva se le llama "pinchagua" que es el nombre de un pescado pequeño, también llamado sardina, que se lo pesca en las aguas peninsulares.
Diversos estudios históricos y antropológicos realizados principalmente en Santa Elena a fines del siglo XX, demuestra que la etnia del cholo costeño heredó de las sociedades ancestrales un conocimiento profundo sobre su medio ambiente local, lo que le permitió explotar de manera sustentable sus recursos naturales y sobre todo mantenerse en su localidad. Es por ello que se explica porque el cholo pescador de antaño no necesitaba de médicos ni medicinas para curarse, pero sabía usar plantas y minerales, como azufre de tierra y cera, para sanar a personas y animales.
Este respeto al medio ambiente, también se presenta rico en folklore, costumbres y tradiciones, como producto de su cosmovisión, que hoy forma parte del patrimonio cultural intangible que hay que rescatar, difundir y salvaguardar.
La principales actividades económicas del cholo son la pesca artesanal, la confección de sombreros, la cría de ganado, la producción de sal, y las actividades agrícolas.
Sus casas las construyeron a base de madera y caña. Muy pocas viviendas han sido enquinchadas. Diseñaron un corral para la cría de animales que se localizan al interior o exterior de la casas. Se dividía en área de trabajo, comedor, cocina y habitaciones. En el exterior se encontraban los huertos.
A la hora de comer, consumían el maciado de plátano molido con michulla o camarón, conocido hoy en día como rallado de plátano; caldo de cangrejo, aguado de arroz y queso; aguado de arroz y pescado salado; caldo de carne con albóndigas; caldo de bolas de plátano llamado "la cangrejera"; arroz seco con nata o queso; las michas conocidas en la actualidad como tortillas de harina; el sango o dulce de maíz, entre otros platillos.
Resulta interesante la forma como celebran sus principales festividades populares y religiosas, como la Fiesta de los Finados,la Fiesta de San Agustín y la Virgen de las Mercedes, Semana Santa, la Fiesta de Navidad y Año Nuevo, que forman parte de sus tradiciones. Y también sus costumbres que aplican en su vida cotidiana al momento de pescar, sembrar, alimentarse, divertirse, casarse, así como de velar y sepultar a los muertos.
En la actualidad las tradiciones y costumbres de la etnia chola pueden desaparecer ante el incremento del fenómeno de aculturación y globalización en las zonas rurales de la costa ecuatoriana, razón por la cual, es deber de todos el proteger este patrimonio cultural intangible y ese legado cultural.
Ahora que conocemos quién es el cholo debemos empezar a respetarlo y tolerarlo, y averiguar más sobre él. En las próximas ediciones de El Costanero, en este segmento, se describirán cada una de estas costumbres.