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Image Conozca a San Biritute, el dios de la fertilidad

La creencia popular le atribuía la facultad de hacer llover o de volver fértiles a las mujeres. Se trata de un monolito encontrado en la Provincia de Santa Elena hace 59 años, conocido como San Biritute o el dios de la fecundidad.

Es una escultura tallada en piedra, de 2,35 metros de altura, que muestra a un hombre de nariz recta, con sus brazos cruzados y sus órganos genitales masculinos a la vista. Se encuentra en la sala Prehispanica y es uno de los principales iconos del museo municipal de Guayaquil.

La pieza fue hallada por Francisco Huerta Rendón en septiembre de 1949 en sacachún, una comuna de la parroquia Julio Moreno del cantón santa Elena, capital de la provincia que lleva su nombre. El recinto posee atractivos turísticos que corresponden al 40% a manifestaciones culturales históricas. Se cree sin embargo, que el dios permaneció inicialmente en el llamado cerro Las Negras.

El historiador Rodolfo Pérez Pimentel en su diccionario Bibliográfico del Ecuador cuenta que Huerta Rendón decidió plasmar el hallazgo en los Cuadernos de Historia y Arqueología del Núcleo del Guayas, en un artículo titulado "San Biritute, señor de Sacachún". Allí cuenta la tradición de los campesinos de la comuna entorno al monolito de piedra, que en su estructura evidencia material marino (similar a restos de concha).

Según los comuneros, San Biritute tenía el don de hacer llover y por eso se le ofrecían los mejores alimentos como regalo para que cumpliera sus deseos. Pero cuando no sucedía, aquello era interpretado como una falta de atención a las súplicas y rezos de la comunidad y por eso debía tener un castigo.

Un sacerdote verdugo tomaba un látigo y azotaba incansable el cuerpo calizo del dios, con tal violencia que hasta brotaban chispas.

Las mujeres, en cambio, frotaban en las noches su cuerpo desnudo contra el de San Biritute con el fin de ser fértiles y poder concebir. Aunque hoy no se repiten aquellos ritos, las señoras que tienen dificultad para embarazarse acuden hasta el museo a conocer o tocar el monolito.

Su peculiar nombre proviene de la palabra latina virtutis, que significa masculinidad u hombría, con la cual respalda ese don que se le ha atribuido a través de los años.

San Biritute tenía el don de hacer llover y por eso se le ofrecían los mejores alimentos como regalo para que cumpliera sus deseos.

 
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