El relleno de los humedales en Same (Esmeraldas) genera polémica entre las comunas, el Municipio de Atacames y empresarios. La construcción de la segunda etapa del proyecto habitacional Lagos de la Cumbia originó que siete hectáreas del humedal, donde se ubica una laguna natural, sean rellenadas con tierra y cascajo.
Ramón Lara, vicepresidente de la Asociación Same Integración Social, sostiene que el humedal se forma por las aguas lluvias y por las afluencias de los esteros que nacen en la cuenca alta de la laguna. "Este es el único recurso hídrico de la comunidad y ahora la nueva Constitución dice que hay que tener agua para las plantas y personas. Por eso denunciamos este relleno del humedal", señala él.
La comuna de Same solicitó al Municipio que se analicen los permisos de construcción y se revisen los informes de impacto ambiental. La urbanización Lagos de la Cumbia ya tiene dos etapas, en la primera no hubo problemas, pues se respetó el área protegida.
Para Roberto Cárdenas, habitante de la comuna desde hace dos años, las afectaciones del relleno son múltiples, ya que dañan la fauna y secan los pozos que sirven de fuentes para el agua que requieren los habitantes. "Hace seis meses que el pozo no sirve para dar agua. Tuve que hacerlo más profundo para conseguir agua".
Los comuneros también muestran su preocupación por el turismo, ya que la preservación de los recursos naturales son claves para atraer a los visitantes. Antes la extensión de la laguna y sus humedales se ubicaban en 70 hectáreas, pero ahora solo se cuantifican 22. Al ser rellenados los humedales, dicen los expertos, que los primeros afectados son la fauna nativa que desaparece y la posibilidad de que se produzca una inundación, ya que la tierra que lo cubre es muy inestable, debido al drenaje subterráneo de las aguas.
Por eso Lara y la comunidad de Same exigen que se reviertan los rellenos y se respete el medio ambiente. Además que se permita el ingreso a las zonas afectadas.
Pero los reclamos también llegaron al Municipio de Atacames, donde la Dirección de Planificación aprobó las dos etapas del proyecto. Aunque la Dirección de Medio Ambiente frenó los trabajos.
Según la Dirección de Medio Ambiente, la primera etapa del proyecto no tuvo problemas porque no interceptaba ningún área protegida. En la segunda etapa no se otorgó el permiso y se paralizaron las obras.
Para dárselo, tienen que presentar los estudios de impacto ambiental a fin de que puedan seguir con la construcción, pero siempre y cuando esta no afecte al humedal. Se trata de un plan de manejo y un estudio técnico que demuestre que no se afectará a las áreas protegidas.