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Humberto Mite
Multicampeón de carreras en balsas

 “Otra vez ganó la Gata”, este es el comentario que se repite año a año en la competencia de balsas en las fiestas de San Pedro, en General Villamil.  Es que Don Humberto Mite (con 60 años de edad) ha obtenido 12 campeonatos en su vida, diez de ellos de forma consecutiva.
Y eso que pudieron haber sido más, pero la gente se hartó de que siempre gane y por eso lo suspendieron durante 10 años, cometa con algo de picardía Juana Suárez, su esposa.


“Hasta me acusaron de brujería”, afirma con mucha hilaridad Humberto, para quien el secreto de su éxito pasa por ser el armador (fabricante) de sus propias balsas, para las cuales busca sus propios palos, clavos, sogas... todo menos las velas, ya que se las regala o Conserveras Guayas o Don Carlos Murillo.


Pero  hay mucho más detrás de cada campeonato.  Es una historia que conlleva tres generaciones de pescadores con casi 100 años de experiencia sumada entre su abuelo, su padre y Humberto mismo, aunque ya vienen pisándole los talones sus hijos.
“Yo pesco desde los 11 años y compito desde un poco más grandecito con mi papá, es lógico que gane… además, conozco el camino y mi balsa como un corredor conoce la carretera y su propio carro”, añade con mucho orgullo Humberto.
Pero las cosas han cambiado en el entorno de Humberto y de toda su comunidad, ya que no se pesca como antes.  Ya no hay corvinas, bagre y sardinas.  Cuando había corvinas se cogía hasta 5 docenas en una faena.  Ahora los releros de Data usan redes de arrastre que se llevan casi todos los peces.


“Son muchas las veces que el trasmallo arrastra nuestras anclitas y nos hemos salvado de que nos viren la balsita y nos arrastren en las redes por el fondo del mar”, comenta Mite.


Es por ello que el grito de “¡a la faena!”, ahora solo se lo escucha antes de cada carrera, siempre organizadas por el Municipio, y que marca el inicio de las competencias.  Es allí cuando los participantes se lanzan al agua en busca de sus naves.
El último premio que recibió Mite fue una copa, la más grande que le hayan dado, y un microondas.  Antes era la copa y $ 100, aunque siempre la mitad se gastaban en cervezas y la otra mitad iba a la casa, según Juana.


Sin embargo, no participa por el premio, sino por el gusto de saber que a su edad aún puede competir con pescadores mucho mas jóvenes que él y que al mismo tiempo está preparando a la siguiente generación de Mites.
“Seguiré en las carreras unos añitos más hasta que mis hijos puedan ganarlas por si solos, luego de ello colgaré el remo”, dice convencido Don Humberto.

 
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