Los punáes fueron un grupo de la Sociedad Guancavilca correspondiente al periodo de Integración (500 d.C. – 1530) de la Prehistoria de la Costa Ecuatoriana, asentada en el territorio comprendido entre el río Chone al norte y la isla Puná con la franja costera de El Oro al sur, región donde se relaciona con la Sociedad Milagro Quevedo Quevedo.
Los punáes se situaron en la isla Puná, donde los restos arqueológicos encontrados se remontan desde el periodo Formativo Temprano: Valdivia.
Los Guancavilcas constituyeron una sociedad más compleja en relación con otras sociedades de periodos antecesores, debido a que desarrollaron la navegación a grandes distancias manteniendo el contacto comercial con otras regiones de América.
Además trabajaron la agricultura, pesca, ganadería, textilería y metalurgia, así como la construcción de obras de ingeniería agrícola, como albarradas, represas en zonas secas para cuando llegue el Fenómeno de El Niño aprovechar el agua lluvia e inclusive se cultivaba alrededor de ella y se pescaba en su interior y camellones, montículos de tierra de forma rectangular, circular y alargadas en zonas inundables. También desarrollaron un intercambio comercial de la concha spondylus y no se dejaron someter por los incas.
Su cultura material desarrollada a través del arte cerámica no posee la calidad artística de los periodos anteriores, por lo que nos permite pensar que no dedicaron mucho tiempo a esta actividad.
Sin embargo, supieron tallar muy bien la piedra para elaborar obras artísticas usadas para rituales, como es el caso de la piedra ceremonial, que fue descubierta por Francisco Huerta Rendón en 1905 en el sitio Campo Alegre (isla Puná), trasladada al Museo Municipal de Guayquil d es de 1993, considerándosela hoy en día como uno de los tesoros patrimoniales del mencionado museo y de los ecuatorianos, ya que junto a los postes totémicos y monolitos de piedra como San Biritute representan obras artísticas prehispánicas monumentales.
De acuerdo con las Décadas de Antonio de Herrera y Tordesillas (1549 – 1625), escritor español y Cronista Mayor de Indias, que describe los acontecimientos de los primeros cuarenta años de la Indias Occidentales (América) conquistada por los españoles, se cree que sobre la piedra los punáes realizaron sacrificios humanos.
En la piedra se aprecia la talla de dos lagartos y un orificio con dos vertientes sobre el lagarto más grande, donde se cree se colocaba la cabeza del ser que iba ser sacrificado, para luego cortársela, corriendo la sangre por dichas vertientes.